• RD$214.30Gasolina Premium
  • RD$198.70Gasolina Regular
  • RD$166.60Gasoil Optimo
  • RD$154.00Gasoil Regular
  • RD$109.00GLP
  • RD$25.26Gas Natural
  • RD$117.90Avtur
  • RD$97.30FuelOil
  • RD$144.00Kerosene

Tasa de Cambio

RD$46.45CompraRD$47.01Venta
RD$47.00Compra RD$53.85Venta
Instagram Snapchat Facebook Twitter YouTube Linkedin
EDICIONES ANTERIORES ENVÍANOS TU DENUNCIA

¡Qué distinto nuestro país hoy! Ni parecido es al de ayer

Rolando Fernández

Dominicana, ejemplo otrora del mayor respeto cívico, aun fuera impuesto por un régimen de fuerza siempre recordado, y la resaca a posteriori tras su caída, hoy luce tener una sociedad en descomposición plena, que se ha venido acrecentando con los años, y que muy difícil se pueda rescatar en el marco de la llamada democracia representativa, mal asimilada, que rige localmente, donde todo el mundo se cree con derechos, pero no con responsabilidades y deberes que cumplir.

Qué pena cuando las actitudes procedentes ciudadanas se desvían del canal debido, dando la impresión de que no hay disposiciones legales que acatar; normativas de convivencia pacífica que se deben honrar; como, tampoco autoridades que se impongan por encima de todas las desaprensiones ciudadanas, y violatorias de estilo.

Aquí se está viviendo “como chivo sin ley”, tal dice un refrán popular, en muchísimos órdenes. Comprobarlo aun en parte, es muy fácil. Solo hay que transitar por nuestras calles y avenidas para ver el caótico tránsito vehicular que nos gastamos, sin importar que sea público o privado. ¡Es una de las cosas más degenerativas observables!

En ese tenor, se pueden apreciar las aceras ocupadas con múltiples negocios; o, carros parqueados encima de las mismas, entorpeciendo por completo el paso de los ciudadanos de a pie. ¡Es ordinario eso! Y, en adición, las temeridades choferiles se tornan extravagantes, para complicar más el panorama callejero local

Muy notoria resulta, además, la ocupación de los espacios peatonales a desnivel, y otros también, repletos de vendedores públicos ofertando chucherías a los transeúntes. Y, ni hablar de las áreas verdes, convertidas en mercados, como en parqueos para automóviles del transporte público. Verbigracia: Km. 9 Autopista Duarte. Se puede considerar como un deprimente “arrabal”, entrando ya a la ciudad capital.

Pero, tampoco los vehículos de ningún tipo respetan las vías peatonales dibujadas en las intersecciones para el cruce de la gente.  Los conductores pisan esos espacios sin reparo alguno, y los caminantes se ven obligados a desplazarse por otros caminos, corriendo riesgos posibles innecesarios.

Ejemplo de lo expresado: Ave. Abraham Lincoln, con John Kennedy, donde además se forman indescriptibles tapones, que lucen provocados a propósito por los agentes de la AMET, cuando sustituyen el trabajo de los semáforos para dirigir el tránsito, por las actitudes medalaganarias y prepotentes que observan.

La población afectada en cada ocasión, percibe que actúan de esa forma, siguiendo líneas bajadas desde la superioridad, en pos de aumentar el consumo de combustibles, con los vehículos encendidos y varados en calles y avenidas. Y que, eso representa una táctica oficial, que persigue una segura fuente tributaria extra, para mayor captación de ingresos por parte del Gobierno.

Otra explicación no se tiene, según aducen, en relación con ese comportamiento, y ante la tozudez de dichos agentes, a pesar de los tantos reclamos ciudadanos para que abandonen la práctica de dirección aludida, cuando los semáforos estén trabajando.

La verdad es que, lo expuesto con anterioridad, es quizás la mejor muestra comparativa con respecto al ayer en nuestro país, dentro de otros factores muy destacables también. Ahora viene el Congreso de la República con una nueva ley para el sector aludido directamente: “Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial” de la República Dominicana, que fusiona todas las dependencias anteriores en un solo organismo rector, y a través de la cual se procura enmendar muchas cosas indebidas.

Claro, la pregunta obvia sería, ¿si antes tantas oficinas relativas no podían controlar ese pandemonio deprimente a nivel nacional, podrá ahora hacerlo una sola entidad, el “Instituto de Tránsito Terrestre” (Infrant). ¡Difícil!

Con la antigua Ley 241, y las normativas conexas, aplicadas en toda su extensión, y sin distingo de personas, muchísimas temeridades, y violaciones flagrantes se podían controlar y penalizar. Sin embargo, se reportaban como inoperantes, por las complacencias y permisividades, según las circunstancias de momento, políticas principalmente, y los infractores de que se tratara.

Con la nueva ley, que se entiende bastante actualizada, complementada con las estipulaciones necesarias, y fortalecida, no cabe duda, dada la gravedad evidente dentro del sector transporte de carga y pasajeros en el país, de ser promulgada por el Poder Ejecutivo, de seguro ocurrirá lo mismo, si no es aplicada como se debe, y con toda la rigurosidad que el caso amerita.

Y es que, la problemática nuestra en tal sentido, no es asunto de ley y disposiciones conexas solamente, sino también de concienciación, y aplicación de mano dura, cuando así se requiera.  ¡El mal está ya demasiado profundo, para intentar combatirlo una vez más, con letras muertas que se reportarían en una actualizada, y complementada normativa, producto de las blandenguerías, y los favoritismos acostumbrados!

Sin temor a equívoco, lo expresado permite notar en gran parte, la diferencia con respecto a lo otrora nacional,  No se parece el país actual, al de ayer ¿verdad?

 

Autor: Rolando Fernández

COMENTARIOS

Comentarios

Envíanos tus denuncias

Suscríbete a nuestro Newsletter

Instagram Snapchat Facebook Twitter YouTube Linkedin

© Copyright 2017 El Nuevo Diario. todos los derechos reservados.
Página web desarrollado por Merit Designs

Top