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2/7/2008
“El que persevere hasta el fin, ese será salvo, ¿Por qué?

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Hermanos y amigos, que el Dios verdadero (Pa­dre, Hijo y Espíritu Santo) les bendiga a todos, Mateo 28:19; en esta oportunidad y conforme a las Sagradas Escrituras para la gloria del Señor expon­dremos el tema: “El que persevere hasta el fin, ese será salvo, ¿Por qué?”, esperando sea de gran edi­ficación e instrucción para todos.

Bien, comenzamos diciendo que para obtener un triunfo en cualquier área de la vida hay que persev­erar hasta el fin. Para lograr una profesión académica o técnica hay que terminar los estudios, para lograr un salario como empleado hay que realizar un trabajo, pero por el contrario si comen­zamos algo y no lo terminamos no lograremos la meta que nos hemos propuesto. Hay que persistir. Asimismo es cuando una persona se arrepiente y se convierte a Jesucristo (no a una organización re­ligiosa, no a un profeta, no a un pastor) sino a Jesucristo, si esta persona (hombre o mujer) se cansa de obedecer, se cansa de poner en práctica las enseñanzas del Hijo de Dios contenidas en el Nuevo Testamento y procede a dejar de orar, dejar de leer la Biblia, dejar de predicar el evangelio, dejar de congregarse, dejar de vivir y andar en santidad por dentro y por fuera, dejar de perdonar, pues perderá la salvación de su alma, ya que el Señor Jesucristo dijo: “El que persevere hasta el fin, ese será salvo”, Mateo 24:13. Hebreos 10:25; Marcos 16:15 y 16; Mateo 26:41.

Ahora bien, perseverar quiere decir mantenerse, persistir, seguir adelante, lo contrario es de­sistir, detenerse, dejar, retroceder, abandonar, por lo cual, quien desea ver un final victorioso y triunfante en lo que ha emprendido, sea un matrimonio, una carrera, un trabajo, la construcción de una casa, seguir a Jesucristo, debe perseverar hasta lograr su objetivo, claro si le conviene, pese a los obstáculos, tiene que luchar sin rendirse. Lucas 9:23 a126.

Por otro lado, es lamentable ver como muchos luego de durar dos años, cinco años, veinte años y hasta más tiempo, dejar o cambiar la vida de cris­tiano evangélico práctico por el sexo sin compromiso y liberar, otros por el dinero mal habido de cantarle al pecado, vender tabaco, droga, alcohol, otros por modas provocativas de vestir y por diver­sas cuestiones pecaminosas que este mundo ofrece, pero que no les agradan al Padre Celestial, ni al Señor Jesucristo, y así retirarse de la perseverancia en lo que habían ya superado cuando comenzaron a seguir al Señor y sus enseñanzas, en procura de su salvación eterna. Santiago 4:3; 1ra. Juan 2:15 al 18; 1ra. Timoteo 2:9; Romanos 8:1 al 5.

Mis queridos hermanos y amigos, una persona recién convertida a Jesucristo viene del mundo habituada a muchas clases de pecados que por su desconocimiento cometerá, mientras asiste al tem­plo, claro esto pasará en lo que va aprendiendo que para agradar a Dios debe dejar toda práctica pecaminosa, sean muchos o pocos, pero como es un nuevo creyente, Dios tolera sus fallos, que se supone irá superando con el tiempo y sobre la marcha de su nueva vida como cristiano evangélico práctico, esto es entendible, pero una persona con años en el templo que después de superar los vicios, las novelas, las ropas ajustadas, transparentes y provocativas, la vanidad de la pin­tura que oculta el brillo de la presencia de Dios en su rostro, y vuelve a lo mismo de antes, está renun­ciando a la fidelidad al Señor Jesucristo y por consiguiente a su salvación, ya que no está perseverando hasta el fin. 1ra. Corintios 6:9 al 11; Apocalipsis 21:8; Hebreos 12:14; 1ra. Tesalonisenses 5:22 y 23.

Por otra parte, una persona que se canse de ser cristiano evangélico de verdad, que se canse de seguir al único camino para llegar al Padre (Jesucristo), y vuelva al pecado, vuelva atrás, vuelva al robo, al sexo fuera del matrimonio, vuelva a la fumadera, a la borrachera, al crimen, la obscenidad, el adulterio, etc., y se vaya del templo y de la iglesia, deje de perseverar en la obedientia a Dios y su palabra, pierde su salvación, pero mientras esté respirando tiene la oportunidad o pueda que tenga la oportunidad de salvarse si vuelve a seguir a Cristo y muere firme en el Señor, pues logrará la salvación y así escapar de la condenación eterna del Infierno, claro si vuelve a Cristo, pero quien está en el templo y sigue practicando los pecados de la vieja vida que tenía antes de convertirse, dejó de perseverar en las enseñanzas del Señor, está retrocediendo, está perdido, porque esto es: “El que persevere hasta el fin, ese será salvo”, no lo digo yo, lo dice el Señor Jesucristo, lo mío es obedecer no sea que me pase lo mismo a mí y me pierda también. Adóralo si puede… Mateo 24:45 al 51, Juan 5:24 al 30; Juan 14:67; Juan 8:12; Gálatas 5:16 al 24.

¿Es usted cristiano evangélico de verdad?

¿Cuántos años tiene que se convirtió al Hijo de Dios?

¿Está perseverando en la obediencia a las en­señanzas del Señor Jesucristo para lograr y man­tener su salvación?

¿Sabía usted que muchos creyentes están volviendo a la vida de pecado después de tantos años  sirviendo a Dios y de haber andando en santidad con Cristo?

¿Cree usted que un convertido que vuelve a la vida de vicios, de novelas, de pintura, de modas provo­cativas, de sexo sin matrimonio, de mentira, de obscenidad está perseverando hasta el fin?

Concluyendo, el que no persevera en la obedien­cia a las enseñanzas del Señor Jesucristo hasta el fin no será salvo y perseverar hasta el fin quiere decir morir obedeciendo las enseñanzas del Señor Jesucristo (única persona que ofrece vida eterna), perseverar hasta el fin quiere decir si el Señor retorna con sus angeles nos encuentre andando acorde con su palabra, de lo contrario aunque hayamos pasado 30 años después de nuestra con­versión a Cristo perdimos el tiempo, de morir en pecado, ¿por qué?, porque, así dice el Señor: “El que persevere hasta el fin, ese será salvo”, Mateo 24:13.

Así que, si dejaste de perseverar (asistiendo o no al templo) y hasta ahora estás respirando, podemos comenzar de nuevo. Recuerde que Dios no quiere que nadie se pierda, pero debemos perservar hasta el fin, esa es la condición del Señor Jesucristo para dar la salvación eterna del alma y librarnos del castigo eterno del Infierno. Manos a la obra. 1ra. Timoteo 2:3 al 6; Juan 3:16; Mateo 25:46.

Que el Señor nos bendiga y nos ayude...

Nota: Estos artículos bíblicos están también en la sección de Opinión de este periódico en internet: www.elnuevodiario.com.do y  perseveramos en Jesucristo asistiendo a la Asamblea de Dios Central, ubicada en la avenida Duarte, Esq. Eusebio Manzueta, que dirigen los pastores José A. Oller y Nilka Mejía de Oller. Cultos los martes, jueves y sábados a las 7:00 P.M. y los domingos 10:00 a.m. Entrada gratis.

Autor: Miguel de J. Ramírez P.

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